Nos acercábamos al final de una historia triste. A través de un largo sendero que ascendía hacia los restos de aquel viejo castillo, a través del falso relato de la Historia que condenó a sus habitantes. Ni el viento ni el tiempo pudieron borrar del todo la verdad, tan complicada esta como la subida a aquellas ruinas.
Bienvenidos
al castillo de Chirel
Son
muchos los castillos cuya historia guarda una verdad terrible, una verdad que
hemos manipulado convirtiendo la expulsión de los moriscos en una victoria y
olvidando lo que realmente fue, un error y una injusticia. El castillo de
Jorquera, de Jarafuel, de Almansa, de Buñol y tantos otros. Moles de piedra que
nos cuentan su historia, esa que no cuentan los vencedores.
Aunque
se han encontrado restos de asentamientos Iberos, este castillo es nombrado por
primera vez en una orden de abastecimiento de alimentos para algunas fortalezas
en el año 1349 junto con Chiva, Gestalgar y Olocau,
por lo que entendemos que
se construyó durante la dominación musulmana.
Fue construido
estratégicamente para controlar el río Júcar como fortaleza defensiva. Durante
el enfrentamiento del caudillo musulmán Al-Azraqfue contra Jaime I de Aragón durante
la mal llamada reconquista, el castillo fue un baluarte defensivo y centro de
operaciones militares musulmanas.
Tras la
conquista del Reino de Valencia por Jaime I en el siglo XIII, el castillo pasó
a manos cristianas y se llevaron a cabo grandes reformas entre los años 1276 y 1277 y entre los años 1398 y 1403, que le dieron su aspecto
gótico actual, con elementos como arcos apuntados, bóvedas de cañón y escudos
heráldicos.
Su diseño, con una planta triangular adaptada al terreno, doble muralla, saeteras, aspilleras y un foso, lo hacían prácticamente inexpugnable.
Chirel se convirtió en una región próspera debido a su comercio y agricultura pero el choque de culturas entre cristianos y moriscos resultaba insostenible. La situación se tornó absurda ya que los cristianos, descendientes de los moros, consideraban a los moriscos una etnia inferior y les acusaban de asaltos y pillajes. Condenaban su cultura por el simple hecho de no entenderla y finalmente Felipe III decretó la expulsión de los moriscos del Reino de Valencia en 1609. Muchos moriscos se resistieron y se refugiaron en la Muela de Cortes por lo que el castillo de Chirel se convirtió en centro de operaciones de las tropas reales bajo el mando del barón de Cortes de Pallás, para sofocar la rebelión. El conflicto se resolvió en menos de un año, pero marcó el inicio de la decadencia del castillo.
No hay
evidencias de que el castillo fuese habitado de forma habitual pero es posible
que miembros de la familia Cortes, como señores feudales, o sus representantes,
lo utilizasen como residencia puntual o base militar.
La baronesa Josepha María Pallás ,
mencionada en el siglo XVIII como mecenas de la iglesia de Cortés de Pallás,
está vinculada a la baronía, pero no hay indicios de que ella o su familia
residieran en el castillo, sino más bien en el palacio del Barón de Pallás
ubicado en el casco urbano.
Tras la
expulsión de los moriscos, la región quedó muy reducida en población.
En 1748 un gran terremoto en la comarca del
Canal de Navarrés destruyó gran parte del castillo, acelerando su ruina. Desde
entonces, el abandono y la falta de mantenimiento agravaron su deterioro.
A pesar de
su estado ruinoso, el castillo aún conserva elementos significativos, como el
doble recinto amurallado, el aljibe, la torre mayor y dos torreones, uno
trapezoidal y otro cuadrado con bóveda de cañón. Su acceso, a través de un arco
apuntado exterior y de medio punto interior, refleja la arquitectura defensiva
medieval.
Esta es la historia de un castillo ruinoso pero hay algo más que merece la pena contar con imágenes, imágenes que quedarán grabadas para siempre en nuestra memoria y que queremos compartir con vosotros:
Y aquí concluimos este recorrido por algunos de los castillos más importantes que nos dejó la cultura musulmana. Pero otros caminos nos esperan y es momento de volver al norte, donde otros castillos y leyendas nos esperan.








































